Guardado en NOTICIASEtiquetas:

Las guerras de Trump pasan factura: España pierde cuota de mercado

las-guerras-de-trump-pasan-factura-espana-pierde-cuota-de-mercado Guardado en NOTICIASEtiquetas:

Las guerras de Trump pasan factura: España pierde cuota de mercado

En España el cierre de fronteras ha supuesto una pérdida de cuota de mercado en el comercio mundial de mercancías.

 

EL CONFIDENCIAL | Viernes, 19 de junio de 2020

 

El cierre de fronteras en la Unión Europea a partir de la segunda mitad de marzo no ha tenido resultados homogéneos. Al contrario. Algunos países han aprovechado la ocasión para vender más, y otros, por el contrario, lo que han sufrido es una pérdida de cuota de mercado en el comercio mundial de mercancías.

Este es el caso de España, que en abril, un mes en el que todas las fronteras han estado cerradas, salvo para los productos considerados esenciales, ha visto cómo sus exportaciones se han desplomado un 39,3%, muy por encima del 31,1% de Alemania, el 18,6% del Reino Unido o el 29% de EEUU.

En el conjunto de la zona euro —hacia donde se dirigen más de la mitad de las exportaciones españolas— el descenso ha sido del 30,6%. Por lo tanto, casi 10 puntos menos que España. El único país de los grandes que ha sufrido un correctivo mayor ha sido Francia: -43,1%. Italia, por el momento, no ha ofrecido cifras.

El cierre de fronteras en la Unión Europea a partir de la segunda mitad de marzo no ha tenido resultados homogéneos. Al contrario. Algunos países han aprovechado la ocasión para vender más, y otros, por el contrario, lo que han sufrido es una pérdida de cuota de mercado en el comercio mundial de mercancías.Este es el caso de España, que en abril, un mes en el que todas las fronteras han estado cerradas, salvo para los productos considerados esenciales, ha visto cómo sus exportaciones se han desplomado un 39,3%, muy por encima del 31,1% de Alemania, el 18,6% del Reino Unido o el 29% de EEUU.

En el conjunto de la zona euro —hacia donde se dirigen más de la mitad de las exportaciones españolas— el descenso ha sido del 30,6%. Por lo tanto, casi 10 puntos menos que España. El único país de los grandes que ha sufrido un correctivo mayor ha sido Francia: -43,1%. Italia, por el momento, no ha ofrecido cifras.

Comparativa entre exportaciones e importaciones. (Fuente: Ministerio de Industria, Comercio y Turismo)

Comparativa entre exportaciones e importaciones. (Fuente: Ministerio de Industria, Comercio y Turismo)

 

Si la comparación se hace no solo con lo ocurrido en el mes de abril sino respecto del primer cuatrimestre del año, que abarca un periodo en el que el comercio de mercancías ha funcionado parcialmente con normalidad, el resultado es muy similar. Las exportaciones españolas han caído un 12,4% hasta abril, por encima del 10,1% de Alemania o el 9,8% de la zona euro. Francia, de nuevo, es el país que peor se está comportando, mientras que, por el contrario, las exportaciones chinas volvieron a crecer en abril. En concreto, un 3,5%, lo cual es coherente con el hecho de que el gigante asiático fue el primero en cerrar sus fronteras, pero también uno de los primeros en abrirlas.

Los datos del Gobierno, en todo caso, reflejan un cierto agotamiento del modelo exportador. En particular, en lo referente al sector del automóvil, clave para España. Tanto desde el lado de su contribución al avance del PIB como del empleo.

Industria de componentes

Las exportaciones de coches, en concreto, cayeron un 39,3% en los últimos 12 meses, mientras que tan solo en abril el descenso fue de un histórico 84,2%. Casi la tercera parte del desplome de las exportaciones, de hecho, tiene que ver con el automóvil, en particular, por las menores ventas de coches a Alemania, Francia, Reino Unido e Italia, aunque también se ha registrado un severo descenso en el caso de la industria de componentes.

El único sector que ha seguido registrando datos positivos es el alimentario, que, en pleno cierre de fronteras, vio cómo las exportaciones se incrementaron un 5,5%.

El agotamiento del modelo exportador se manifiesta en el hecho de que la tasa de cobertura (el volumen de exportaciones que cubre las importaciones) ha descendido en abril hasta el 90,8%, tres puntos menos que hace un año y casi siete menos que en 2016, cuando el sector exportador tiró de la recuperación económica tras una doble recesión que se llevó por delante más de tres millones de puestos de trabajo. También en el hecho de que, entre enero y abril, según los datos del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, se contabilizaron un total de 55.224 exportadores que vendieron en el exterior más de 1.000 euros, lo que supone un descenso del 7,6% respecto del mismo periodo del año anterior.

La pérdida de impulso de las exportaciones coincide en el tiempo con una crisis sin precedentes en los 25 años de historia de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que no solo está siendo saboteada por la Administración Trump a la hora de renovar los cargos en el órgano de apelación de diferencias entre países, sino que decisiones como la retirada de EEUU de la mesa de negociación, en el marco de la OCDE, para alcanzar un acuerdo sobre la erosión de las bases fiscales por partes de las multinacionales, contaminarán todavía más el comercio mundial.

Planificación agresiva

La Unión Europea ya ha avanzado que seguirá adelante con su proyecto de fijar una tasa común para los servicios digitales en función de la facturación, no de los beneficios; mientras que el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, ha dicho que su organización continuará con los trabajos para evitar la planificación fiscal agresiva que erosiona las bases imponibles, y que beneficia, principalmente, a las grandes compañías tecnológicas de EEUU: Google, Amazon, Facebook…

El hecho de que la UE y la OCDE sigan adelante no saldrá gratis en términos comerciales. Y ese es el gran riesgo para una economía como la española, una de las más abiertas al mundo. No en vano, la suma de las exportaciones de bienes y servicios (excluido el turismo) representa el 30,2% del PIB de España, lo que da idea de su importancia en términos económicos.

Y no hay que olvidar que la carta en la que Steven Mnuchin, el secretario del Tesoro de EEUU, anunciaba la retirada de su país de las negociaciones fue enviada a los ministros de Economía de Reino Unido, Francia, Italia y España. Es decir, al núcleo duro de la Unión Europea, con quien la Administración Trump tiene una guerra comercial, ahora temporalmente suspendida.

Esa batalla se trasladará ineludiblemente a la OMC, ahora embarcada en la elección de un nuevo director general en sustitución de Roberto Azevêdo. Y España, como se sabe, opta a situar en ese puesto a la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya. En la OMC, hay que recordarlo, todavía se sitúa el litigio entre España y EEUU por la imposición de aranceles a la aceituna española por las ayudas europeas a Airbus en detrimento de Boeing.

Y es que en el comercio mundial todo está relacionado, de ahí que la “provocación” de Trump, como la ha llamado el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, puede deteriorar aún más el comercio mundial, que ha sido duramente castigado por la pandemia. España ya ha anunciado que seguirá adelante con la tasa Google. La guerra no ha hecho más que empezar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *